Repartidores de aplicaciones acumulan más de 47 mil asaltos en CDMX

Trabajar como repartidor de comida mediante aplicaciones se ha convertido en una actividad de alto riesgo en la capital del país.

De acuerdo con la organización Ni Un Repartidor Menos, desde 2017 se han registrado 47 mil 137 asaltos contra repartidores en la Ciudad de México.

El problema tiene una particularidad: en algunos casos, los propios usuarios utilizan las aplicaciones para tenderles trampas a los trabajadores.

Los delincuentes solicitan un pedido y, cuando el repartidor llega al punto indicado, lo amenazan para quitarle su motocicleta, teléfono celular, dinero o incluso el pedido.

Según el colectivo, alrededor de 500 mil personas realizan de manera parcial o permanente actividades de reparto mediante plataformas digitales en la capital.

Falsos pedidos, una de las principales amenazas

La mecánica de algunos robos consiste en solicitar un servicio y proporcionar una dirección que permita atraer al repartidor hasta una zona donde pueda ser sorprendido.

Además de perder sus pertenencias, los trabajadores pueden quedar con deudas derivadas del robo de sus vehículos, ya que las motocicletas constituyen una de sus principales herramientas de trabajo.

La situación también afecta a las mujeres que se dedican a esta actividad. Algunas han denunciado episodios de acoso sexual durante las entregas.

Crean mapa de zonas peligrosas

Ante el incremento de situaciones de riesgo, Ni Un Repartidor Menos elaboró un mapa para identificar las colonias donde los trabajadores han reportado mayor incidencia de violencia.

Entre las zonas señaladas se encuentran Fuerte de Loreto, en Iztapalapa; así como Dinamita y La Cruz, en Gustavo A. Madero.

El objetivo es que los repartidores puedan identificar estos puntos y tomar precauciones antes de aceptar o realizar un servicio.

Los propios trabajadores reconocen que muchos continúan aceptando pedidos pese al riesgo debido a la necesidad de obtener ingresos. Sin embargo, advierten que ningún servicio justifica poner en peligro la vida.

El panorama refleja la vulnerabilidad de quienes recorren diariamente las calles de la capital para entregar productos y alimentos, mientras organizaciones de repartidores demandan mayores condiciones de seguridad para realizar su trabajo.

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Redacción
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