CDMX celebra por primera vez el Día del Pulque y reivindica la bebida ancestral

Se conmemoró por primera vez en la capital mexicana el Día del Pulque, una jornada dedicada a reconocer el valor histórico, cultural y económico de esta bebida tradicional que data de tiempos prehispánicos.

La fecha fue establecida oficialmente por el Congreso de la Ciudad de México: a partir de 2026, el primer domingo de febrero de cada año queda inscrito en el calendario local como el Día del Pulque.

La iniciativa busca poner en relieve la importancia de esta bebida fermentada del maguey, conocida en el imaginario popular como la “bebida de los dioses”.

Productores de pulque y representantes de diferentes pulquerías se reunieron este domingo en las escalinatas del Congreso capitalino para celebrar la fecha y dialogar con legisladores sobre los desafíos y oportunidades que enfrenta el sector.

El diputado Ernesto Villarreal Cantú, del Partido del Trabajo (PT), fue uno de los oradores durante el evento.

En su intervención destacó que el pulque representa no sólo una tradición ancestral, sino también un sustento económico para miles de familias productoras en zonas rurales de todo el país.

Para Villarreal, promover esta bebida es también apoyar la preservación de tradiciones frente a las tendencias de homogeneización cultural.

Durante la celebración, algunos legisladores probaron pulque y curados —bebidas hechas al fermentar el aguamiel del maguey con frutas o sabores—, lo que generó reacciones diversas entre quienes no están familiarizados con sus sabores.

Además de la conmemoración en el recinto legislativo, en distintos puntos de la capital se llevan a cabo actividades culturales y gastronómicas para celebrar esta tradición mexicana, que en los últimos años ha visto un resurgimiento en popularidad en pulquerías históricas y nuevos espacios culturales.

Con esta declaratoria, las autoridades buscan que el pulque no sólo sea valorado como una bebida ancestral, sino también como un patrimonio vivo con potencial para fortalecer economías locales y mantener vivas las prácticas tradicionales que rodean su producción.

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Redacción
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