La comparecencia de la alcaldesa de Cuauhtémoc, Alessandra Rojo de la Vega, ante la Comisión de Cuenta Pública del Congreso capitalino terminó en un ambiente de tensión, acusaciones cruzadas y pancartas de ambos bandos, lo que finalmente llevó a la edil a dar por concluida su participación de manera abrupta.
Desde el inicio, la sesión estuvo marcada por la confrontación. Diputados de Morena exhibieron carteles acusando a la alcaldesa de financiar al llamado Bloque Negro, grupo señalado por actos violentos en recientes movilizaciones. La presidenta de la Comisión, la diputada Valentina Batres, defendió la presencia de las pancartas al señalar que no había solicitado a los legisladores de la oposición guardar las que ellos mostraron en comparecencias anteriores.
En respuesta, diputados del bloque opositor sacaron cartulinas con la leyenda “Narco Gobierno”, lo que elevó aún más los ánimos.
Rojo de la Vega pide aumento presupuestal
Durante su intervención, la alcaldesa explicó que acudía al Congreso para solicitar un incremento del 85 % en el presupuesto de 2026, argumentando que la Cuauhtémoc recibe diariamente entre tres y cinco millones de personas, además de sus más de 500 mil habitantes.
La funcionaria detalló que requiere recursos adicionales para mejorar servicios e infraestructura, y planteó elevar de 6 a 124 millones de pesos el monto destinado a la adquisición de vehículos de servicio, como camiones recolectores de basura.
También solicitó que el capítulo 6000 —relacionado con presupuesto participativo y fondos FAIS para obras como bacheo— ascienda a 1,511 millones de pesos.
“No pido un favor ni un premio político; se trata de justicia territorial y decisiones basadas en datos”, señaló.
Mientras se desarrollaba la sesión, afuera del recinto legislativo un grupo numeroso de habitantes y comerciantes de la Cuauhtémoc seguía la comparecencia a través de una pantalla gigante y lanzaba consignas de apoyo como “¡Fuera Morena!”.
Morena señala presunto uso político de programas sociales
Tras la exposición de la alcaldesa, legisladores de Morena y aliados cuestionaron su gestión. La diputada Cecilia Vadillo acusó un manejo clientelar de programas sociales y señaló que se investigará la supuesta presión a comerciantes para asistir a una movilización de la llamada Generación Z, además de señalar posibles vínculos del gobierno de la Cuauhtémoc con integrantes del Bloque Negro.
Rojo de la Vega negó las acusaciones:
“Si tienen pruebas, preséntenlas. No han sido capaces de demostrar nada. Criminalizan la protesta porque se han convertido en aquello que decían combatir”.
En medio de los intercambios, diputados de oposición volvieron a levantar pancartas en apoyo a la alcaldesa, provocando más gritos y discusiones. La situación escaló cuando una colaboradora de Rojo de la Vega se acercó a una manta de Morena con unas tijeras, lo que generó un llamado de atención de la diputada Batres.
El ambiente se volvió insostenible y, entre gritos, la alcaldesa optó por retirarse del Salón Heberto Castillo, acompañada de legisladores del PAN.
“Quedó claro cómo intentaron silenciarme una y otra vez”, dijo después en entrevista.
Antes de dejar el edificio, Rojo de la Vega reiteró que su solicitud presupuestal busca beneficiar a los vecinos y no a su figura política. También respondió al llamado de Morena para promover su destitución por el supuesto apoyo al Bloque Negro:
“Para destituirme necesitan pruebas ante la Fiscalía y una sentencia. No han denunciado nada porque son inventos. Aquí los espero, trabajando en las calles. Y que nos digan dónde les pica, para decirles dónde rascarse”, sostuvo.





