Una usuaria de Uber identificada como Valeria, de 33 años, presentó una denuncia por agresión luego de un viaje en la Ciudad de México que terminó en un presunto intento de desvío de ruta y un forcejeo con el conductor.
El caso ha generado críticas hacia la plataforma por la forma en que atendió la situación.
Según la denuncia difundida por colectivos feministas en redes sociales, Valeria abordó un auto tipo Chevrolet Aveo blanco con placas NRG-250A poco después de la medianoche del 24 de diciembre para regresar a casa tras una reunión familiar. Durante el trayecto, el conductor habría cambiado la ruta sin autorización, lo que provocó inquietud entre las pasajeras.
Cuando le pidieron respetar el camino, el chofer respondió con frases como “vamos a donde yo diga”. Tras intentar descender del vehículo, el hombre supuestamente las agredió físicamente, rompiéndole los lentes a Valeria antes de huir.
La mujer se presentó ante la Fiscalía General de Justicia de la Ciudad de México (FGJCDMX) para denunciar el hecho ante las autoridades, pero fue informada de que no se podía proceder con una carpeta de investigación por considerar que las lesiones sanarían en menos de 15 días, según lo dicho por personal ministerial.
Respuesta de Uber
La compañía emitió un comunicado reconociendo que la experiencia de la usuaria era “inaceptable” y detalló que la cuenta del conductor fue desactivada de inmediato tras recibir el reporte.
Uber afirmó que contactó a Valeria dentro de la primera hora para ofrecerle asistencia médica, explicar los procedimientos de colaboración con las autoridades y compartir información clave con la Fiscalía capitalina para facilitar el seguimiento del caso.
Sin embargo, también reconoció que, desafortunadamente, la cuenta de la usuaria fue bloqueada tras el incidente, lo que ha sido criticado por colectivos que buscan mayor transparencia y apoyo a las víctimas en situaciones de violencia dentro de plataformas de transporte.
El episodio ha reavivado el debate sobre la seguridad de las usuarias de transporte por aplicación y la necesidad de protocolos más sensibles en la atención de casos de violencia, especialmente en un contexto en el que las denuncias por agresiones y acoso enfrentan barreras para ser investigadas adecuadamente.
Organizaciones civiles han insistido en la importancia de que las plataformas y las autoridades refuercen medidas de protección, atención inmediata y acompañamiento a las víctimas, así como respuestas claras y oportunas frente a casos de riesgo para la integridad de las pasajeras.





