Más de 500 mil viviendas en la capital del país se encuentran ubicadas en zonas consideradas de alto riesgo, debido a fenómenos como hundimientos del suelo, inestabilidad de laderas y la exposición constante a sismos y lluvias intensas.
De acuerdo con un diagnóstico de autoridades locales en materia de vivienda, esta situación afecta a inmuebles distribuidos en al menos ocho alcaldías, donde las condiciones geológicas y urbanas incrementan la vulnerabilidad de las construcciones.
Entre las demarcaciones con mayor concentración de viviendas en riesgo destacan Cuauhtémoc, Iztapalapa y Gustavo A. Madero, que en conjunto agrupan una gran parte de los hogares expuestos a posibles afectaciones estructurales.
El problema se agrava por el estado físico de las edificaciones. Datos oficiales indican que cerca del 45% de las viviendas en la ciudad presentan algún tipo de daño estructural, como grietas, hundimientos, humedad o deformaciones en muros y techos, lo que aumenta el peligro ante fenómenos naturales.
Además, más de la mitad de los inmuebles tienen una antigüedad superior a los 26 años, lo que incrementa el desgaste de materiales y reduce su capacidad de resistencia ante eventos como sismos.
Ante este panorama, el gobierno capitalino contempla acciones para atender a la población en situación de riesgo, incluyendo apoyos económicos para renta temporal dirigidos a familias afectadas o que habitan en zonas vulnerables.
Especialistas advierten que la combinación de suelos inestables, envejecimiento de las construcciones y alta densidad urbana convierte este problema en uno de los principales retos de seguridad habitacional en la capital del país.





