El Congreso de la Ciudad de México se transforma en escenario de cabaret en plena Noche de Museos

En una noche poco convencional dentro del programa cultural Noche de Museos, el pleno del Congreso de la Ciudad de México se convirtió en un escenario de cabaret durante la noche del miércoles 28 de enero de 2026, cuando la agrupación Las Reinas Chulas presentó su espectáculo “Las Reinas Chulas toman el Congreso”.

La iniciativa formó parte de una apertura del recinto legislativo capitalino a la ciudadanía para ofrecer propuestas artísticas que mezclan humor, crítica social y reflexión política, en un intento por consolidar al Legislativo como un espacio cultural vivo más allá de su función normativa.

El espectáculo, de aproximadamente dos horas, incluyó números musicales y sketches con fuertes referencias a la vida pública y la política mexicana, combinando elementos de teatro y sátira.

Durante la actuación, las artistas hicieron alusiones a figuras políticas de la oposición y situaciones políticas recientes, lo que generó diversas reacciones por parte de asistentes y usuarios en redes sociales.

El evento no solo llamó la atención por su formato artístico, sino también por la polémica que desató entre diversos actores políticos.

Por un lado, representantes del partido oficialista defendieron la iniciativa como un ejercicio legítimo de libertad de expresión y una manera de acercar el arte y la cultura a la ciudadanía.

La diputada Xóchitl Bravo, coordinadora del grupo parlamentario de Morena, afirmó que el Congreso es “la casa del pueblo” y que ampliar su uso a este tipo de expresiones forma parte de abrir espacios culturales para todos.

Sin embargo, la oposición calificó la presentación como una falta de respeto institucional.

Legisladores del PAN y del PRI criticaron el uso del recinto para realizar un espectáculo que, a su juicio, cruzó la línea entre cultura y política partidista, además de considerar que se perdió el respeto por la historia y la solemnidad del espacio legislativo.

Algunos incluso llegaron a calificarlo como una “profanación” del recinto.

El cabaret en el Congreso capitalino no solo generó comentarios por su contenido y formato, sino que también puso sobre la mesa preguntas más amplias sobre el papel de las instituciones públicas como espacios culturales.

Mientras sus promotores destacan la importancia de acercar las expresiones artísticas a la ciudadanía, sus críticos señalan que los espacios legislativos deben mantener una separación clara entre funciones políticas y espectáculos con carga ideológica.

Compartir
Redacción
Redacción