Bajo un enfoque de modernización del transporte público, la administración de la Ciudad de México puso en marcha un ambicioso programa para retirar unidades de transporte concesionado en mal estado y promover la electromovilidad urbana.
La jefa de Gobierno, Clara Brugada Molina, encabezó el lanzamiento de la estrategia desde la alcaldía Venustiano Carranza, donde destacó la importancia de sustituir microbuses antiguos por modelos más seguros, eficientes y sustentables.
Para este año, el gobierno capitalino destinó 335 millones de pesos para incentivar la renovación de unidades. Los concesionarios que retiren microbuses viejos recibirán un bono base de alrededor de 450 mil pesos, que puede duplicarse a 900 mil pesos si optan por adquirir unidades eléctricas.
Además, gracias al apoyo de organismos internacionales, el total del incentivo podría acercarse aproximadamente a 1 millón de pesos por unidad eléctrica.
Durante el evento, Brugada Molina hizo un llamado a los transportistas a sumarse al programa y abrazar la transición hacia tecnologías más limpias, subrayando el impacto positivo de esta medida en la calidad del aire y en la salud de los habitantes.
El plan que presentó el gobierno local busca retirar todos los microbuses obsoletos de la capital antes del año 2030, para lo cual se pretende mantener un ritmo anual de sustitución de entre 500 y 600 unidades.
En 2025, se logró ya la chatarrización de 535 microbuses, junto con otras unidades diversas y taxis.
En el arranque de 2026, se informó que 339 vehículos saldrán de circulación —de ellos, 220 serán chatarrizados y 119 retirados voluntariamente— como parte de esta estrategia integral de renovación.
La jefa de Gobierno enfatizó que esta política no solo busca modernizar la flota, sino también garantizar un transporte digno para usuarios y trabajadores del sector, además de resaltar el papel de las mujeres conductoras dentro del nuevo modelo de movilidad.





