El aumento en los precios de las rentas y la escasez de vivienda asequible han provocado que alrededor de dos millones de habitantes de la Ciudad de México busquen un lugar para vivir fuera de la capital, principalmente en municipios conurbados del Estado de México e Hidalgo.
La capital pasó de aproximadamente nueve millones de habitantes hace dos décadas a cerca de siete millones, una disminución que especialistas atribuyen, entre otros factores, al encarecimiento del suelo y de las viviendas.
José Alfonso Iracheta Carroll, subsecretario de Ordenamiento Territorial, Urbano y Vivienda de la Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano (Sedatu), señaló que la falta de opciones habitacionales a precios accesibles está empujando a las familias hacia zonas cada vez más alejadas de sus centros de trabajo y de los servicios urbanos.
El encarecimiento alcanza a más colonias
El problema ya no se limita a zonas tradicionalmente asociadas con la gentrificación, como Roma, Condesa, Polanco y Del Valle.
La presión inmobiliaria también afecta a colonias populares, donde el incremento de los alquileres dificulta que los residentes permanezcan en sus comunidades.
Uno de los casos señalados es Nezahualcóyotl, municipio que también enfrenta el desplazamiento de habitantes hacia Chimalhuacán, donde las condiciones de acceso al suelo, los servicios y la vivienda pueden representar mayores dificultades.
En colonias como Doctores y Buenos Aires, la presión de los precios registrados en zonas cercanas ha comenzado a modificar las condiciones del mercado habitacional.
Representantes vecinales advierten que la salida de residentes afecta especialmente a familias de ingresos medios, personas adultas mayores y quienes rentan sin contar con una propiedad propia.
Rentas que superan la inflación
El encarecimiento de los alquileres refuerza la preocupación por la falta de alternativas habitacionales. Datos de la plataforma inmobiliaria Inmuebles24, citados en reportes recientes, indican que las rentas en la Ciudad de México aumentaron 9.6% entre julio de 2025 y julio de 2026.
En algunas zonas de alta demanda, los incrementos y la escasa disponibilidad de viviendas han complicado todavía más la permanencia de los habitantes originales.
Además, organizaciones vecinales estiman que más de 400 mil familias han sido desplazadas de zonas céntricas durante la última década, aunque no existe un censo oficial definitivo que mida exclusivamente la expulsión de población por gentrificación.
Piden frenar la especulación inmobiliaria
Ante este panorama, activistas y representantes vecinales demandan reglas más estrictas para contener los aumentos desproporcionados de las rentas y ampliar la oferta de vivienda asequible.
Entre las medidas planteadas se encuentran fortalecer la vivienda social, revisar las prácticas del mercado inmobiliario y garantizar que las personas puedan continuar viviendo en los barrios donde han construido sus redes familiares y comunitarias.
El reto para las autoridades capitalinas consiste en atender una crisis que se extiende más allá de las colonias céntricas y que amenaza con aumentar las distancias entre los hogares, los empleos y los servicios.
La gentrificación, junto con el encarecimiento general de la vivienda, se ha convertido así en uno de los principales desafíos urbanos de la Ciudad de México, donde encontrar un alquiler que se ajuste al ingreso familiar resulta cada vez más complicado.





