La charrería podría recibir un reconocimiento específico como parte del patrimonio cultural inmaterial de la Ciudad de México, con el objetivo de fortalecer su preservación, difusión y transmisión entre las nuevas generaciones.
La propuesta ha sido impulsada desde el Congreso capitalino por el diputado Pedro Haces Lago, quien ha planteado incorporar la protección de esta tradición dentro del marco constitucional de la capital del país.
El planteamiento busca reconocer que la charrería no se limita a una práctica deportiva, sino que reúne expresiones culturales relacionadas con las tradiciones ecuestres, la vestimenta, la música, las artesanías y diversos conocimientos transmitidos entre generaciones.
La iniciativa cuenta con el respaldo de la Federación Mexicana de Charrería, que ha señalado la importancia de establecer mecanismos para proteger y promover esta tradición en la capital.
Una tradición con reconocimiento internacional
La charrería ya cuenta con reconocimiento internacional. En 2016 fue inscrita por la UNESCO en la Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, debido a los conocimientos y prácticas que comprende esta tradición ecuestre mexicana.
En la Ciudad de México, su presencia también tiene un peso histórico. La capital alberga la sede de la Federación Mexicana de Charrería y el Museo Nacional de la Charrería, además de distintos espacios donde se mantienen actividades relacionadas con esta expresión cultural.
La propuesta local busca que ese legado tenga una protección reforzada dentro de las disposiciones culturales de la ciudad.
Congreso capitalino ya aprobó reconocimiento más amplio
El tema forma parte de una modificación más amplia relacionada con el patrimonio cultural inmaterial de la Ciudad de México. En junio de 2026, el Congreso capitalino aprobó por unanimidad un dictamen para reconocer y salvaguardar diversas expresiones culturales de la capital, entre ellas la charrería y el mariachi.
El objetivo es garantizar que tradiciones, conocimientos y expresiones culturales puedan conservarse y transmitirse a las futuras generaciones, particularmente aquellas vinculadas con la identidad de los pueblos, barrios originarios y comunidades de la ciudad.
Con este tipo de medidas, la charrería busca consolidar su presencia no solamente como una disciplina deportiva, sino como una manifestación cultural vinculada con la historia y la identidad mexicana.
La discusión también pone sobre la mesa la necesidad de preservar los conocimientos de quienes participan en esta actividad, así como el trabajo de artesanos y comunidades que mantienen vigentes elementos esenciales de la tradición.





