Ahora que están de moda las rifas

Se rifa tigre de bengala, en buenas condiciones de salud

Ahora que están de moda las rifas, se me acaba de ocurrir la gran idea de rifar un tigre de bengala que recibí como parte de la herencia que me dejó un tío recién fallecido.

Inspirado en el ejemplo de la rifa del avión presidencial creo que puedo vender boletos de $ 500 pesos el cachito y mejor aún, quedarme con el tigre. En realidad, lo que voy a rifar será el dinero que se recabe de la venta de los boletos de la rifa. Para ello he pensado hacer 1000 boletos, que al precio de $ 500 pesos cada uno se juntarían $ 500 mil pesos, con 5 boletos ganadores, con un premio individual de $ 100 mil pesos. Y pensando con mucha inteligencia, he decidido quedarme yo con 250 boletos y que mi familia compre los otros 250, así que tengo que preocuparme por vender solo 500 boletos.

Algunos incrédulos me preguntan qué cosa voy a ganar con esa rifa, si al final lo que estoy haciendo es poner dinero de mi propia bolsa para dárselo a los ganadores y yo les contesto que dinero no gano, pero rifo el tigre y me quedo con él. Y ya puedo decir que ese animal que me cuesta una fortuna mantenerlo ya lo rifé, Y como no puedo volver a rifarlo ahora tengo que buscar a quien vendérselo, o rentarlo. El caso es que algo tendré que hacer después con el felino, pero por lo pronto yo lo rifo, aunque pierda 250 mil pesos.

Cuando alguien me pregunta cuál es la lógica de esta medida, yo solamente los remito a las oficinas de la Lotería Nacional, ahí les podrán dar sobradas explicaciones de cómo es que se gana dinero para la beneficencia pública, perdiéndolo.

No dudo que las intenciones de Andrés Manuel de rifar el desventurado avión presidencial hayan ido cargadas de muy buenas intenciones, vayan ustedes a saber, pero alguno de sus cercanos colaboradores armado de valor y a riesgo de perder la chamba, por darle la contra al inquilino del Palacio encantado, le debería de decir que ese tipo de ocurrencias son precisamente las que dan al traste con tantas cosas buenas que pueden resultar de esta 4T.

Sabemos que a nuestro presidente le encanta todo lo relacionado con el azar.

No hace mucho tiempo que los candidatos de Morena a puestos de elección popular se les elegía mediante el procedimiento de meterlos a la tómbola, y así es como 10 de ellos llegaron a diputados federales.

Yo creo que para que terminara de una vez por todas el desaseado proceso de elegir al presidente del partido de AMLO, deberían meter a Muñoz Ledo y a Mario Delgado en una tómbola y que resulte ganador el que mejor suerte tenga. Y para que la elección sea pareja, que Obrador le regale a cada uno un trébol de seis hojas como el que él mismo carga siempre en su billetera.

Si ustedes me lo permiten yo quisiera poner a discusión del pleno de la cámara de diputados, que se establezca que tómbolas, rifas, volados, y hasta “piedra papel o tijera”, sean los procedimientos habituales para asignar contratos de obra pública, decidir la suerte de los expresidentes, elegir a los pacientes a ser tratados por COVID-19 para que no abarroten los hospitales, etc. De esta forma las grandes decisiones que se tomen en este país, recibirían la bendición de Tique, la diosa griega de la fortuna.

Está científicamente comprobado que el “tin marín de do pingüé” es la forma más democrática de tomar una decisión por complicada que esta parezca ser.

El que ganó, ganó, y el que no, pues lástima, Margarito.

Con este procedimiento los conservadores ya no podrían objetar nada en relación con la forma como se conduce el país. Y si se ponen muy necios, pues se vale hacerles “mal de ojo”. Al cabo que de seguro ellos no cargan en la cartera con un “detente enemigo, que el corazón de Jesús está conmigo”. Como el que usó Andrés Manuel, para evitar la pandemia de COVID-19 en nuestro país. Ya vimos que efectivo ha resultado.