Al PRI y al PAN no los arrasó el tsunami provocado por la elección de López Obrador...

Una oposición vergonzante

La patética situación en la que hoy se encuentran como organismos políticos minoritarios, se debe principalmente a sus propios excesos y errores.

Después de haber sido los dos partidos más poderosos de nuestro país, ahora languidecen de forma lastimera, aferrándose a lo poco que les queda. El PRI tiene actualmente 11 gobernaturas y el PAN  9.  Pero en los estados donde cuentan con gobernador, los congresos locales son dominados principalmente por Morena, así como buena parte de los ayuntamientos de esos estados. Dicho de otra forma, gobiernan a medias, si bien les va.

A nivel del congreso que se compone de 500 diputados, de Morena son 251, del PAN 78, y al PRI solamente le quedan 48, casi los mismos que el PT, que ya había perdido su registro.

En la cámara de Senadores, no les va mejor. De un total de 128 integrantes de ese cuerpo legislativo, Morena tiene 61, el PAN 26 y el PRI 13.

Llama la atención ver cómo colapsaron estos dos partidos.  Apenas hace seis años, en el 2012, cuando Peña Nieto ganó las elecciones, parecía que PRI y PAN estarían alternándose en el poder eternamente. Ahora en las elecciones del 2021 corren el riesgo de perder hasta las escasas posiciones que les quedan.

También resulta interesante observar cómo a dos años de distancia de su apabullante derrota, ninguno de los desafortunados a los que hacemos referencia, haya sido capaz de recomponerse y asumir un papel digno como oposición.

Carentes de liderazgos legítimos al interior de sus filas, en lugar de convertirse en una alternativa sólida frente a Morena, con propuestas y planteamientos que los reivindiquen ante el electorado, se desgastan en pugnas internas, tratando de conservar sus reductos de poder.

A tal grado ha llegado su ausencia como fuerza opositora, que ese lugar lo está acaparando el controversial Guillermo Lozano y su movimiento FRENA, Frente Nacional Anti-AMLO, cuyo único objetivo es pedir la renuncia del actual presidente de la Republica.  Este pasado domingo, los simpatizantes de Lozano avanzaron un poco más al reunir una importante cantidad de personas en el zócalo capitalino, ellos afirman que fueron más de 200 mil. Las cifras “oficiales” de la Secretaría de Seguridad Ciudadana no les conceden ni los 5000.

Mas allá de ver que estas protestas han venido cobrando un poco más de fuerza, es por demás ocioso pensar que puedan hacer otra cosa que darle la razón a Andrés Manuel sobre esos oscuros “grupos de conservadores” que conspiran en contra de la 4T. Es poco menos que imposible pensar que van a poder lograr la renuncia de AMLO. No hay forma de que veamos que eso vaya a pasar.

Se ve muy difícil que los partidos tradicionales puedan ocupar el lugar de la oposición. El PRI está en vías de extinción por la emigración masiva de sus militantes a las filas morenistas, donde ya los esperan con los brazos abiertos. Como acaba de declararlo Porfirio Muñoz Ledo.

El PAN, probablemente, gracias al poco voto duro que le queda, podría sobrevivir a las elecciones intermedias del 2021.  Los demás partidos, PT, PRD, MC están en la cuerda floja, y el PVEM, Verde ecologista, seguramente habrá de mantenerse con vida como rémora, pegado a Morena, como antes lo estuvo del PRI.

Pero, por otro lado, está la sociedad civil organizada, que gradualmente irá asumiendo su papel como una fuerza estructurada para defenderse de los atropellos gubernamentales y de ella irán surgiendo los verdaderos contrapesos al sistema.