Una de dos: o Andrés Manuel no ha leído la novela a la que hace referencia, o no entendió nada sobre Michael Corleone

Andrés Manuel y “El Padrino”

El pasado viernes 17 de este mes de julio, en Manzanillo Colima, el tabasqueño afirmó en relación con los que van a estudiar a otros países que…

“El hijo del padrino, según la novela de Mario Puzo, estudió en el extranjero. Lo mandaba el padrino a que estudiara”.

Para darle justificación a sus dichos, a nuestro presidente se le ocurrió hacer esta referencia, bastante desafortunada, de la novela “El Padrino” del escritor italoamericano Mario Puzo, publicada el 10 de marzo de 1969 la que trata sobre un personaje ficticio, Vito Corleone, que es un inmigrante italiano que forma una poderosa organización criminal en los Estados Unidos. Esta novela dio nacimiento a una película con el mismo nombre. La cual se considera como un clásico.

Una de dos, o Andrés Manuel no ha leído la novela a la que hace referencia, o no entendió nada sobre el personaje Michael Corleone, el hijo del padrino, quien según López Obrador es mandado a estudiar al extranjero por su padre.

En la obra de Mario Puzo, claramente se dice que el joven Corleone, estudiaba en el Dartmouth College, ubicado en Hanover, Nuevo Hampshire, Estados Unidos y con notas sobresalientes, además.

De acuerdo con la novela, son dos los viajes que Michael Corleone hace siendo joven. El primero cuando se enlista en el ejército para luchar contra los japoneses en el Pacífico durante la Segunda Guerra Mundial, y luego que huye a Sicilia, Italia, a esconderse, después de quitarles la vida en un restaurant al mafioso Sollozo que trató de asesinar a su padre y al capitán de policía corrupto McCluskey que lo protege, Pero ninguno de estos viajes es para ir a estudiar al extranjero como López Obrador afirma.

Este incidente anecdótico me podrá decir más de uno que es irrelevante y tal vez tengan razón. Pero la referencia la usa el mandatario generalizando como ya es costumbre en él, para denostar a quienes salen de México para estudiar y que regresan para perjudicar al país. ¿Con estas declaraciones donde deja a los miles de buenos profesionistas que fueron a prepararse fuera y hoy aportan sus conocimientos en favor de los mexicanos? ¿Son todos corruptos por ello?

El principal problema de hablar con tanta soltura y ligereza como lo hace López Obrador es que se siente cómodo con decir cosas que son falsas. No se detiene a pensar que afecta su propia imagen y credibilidad y con ello demerita la justeza por transformar nuestro país.

Está como cuando dijo el 26 de mayo de 2019, en Salamanca Guanajuato, que “México se fundó hace más de 10 000 años, con todo respeto, todavía pastaban los búfalos en lo que hoy es Nueva York y ya en México había universidades y había imprentas”.

Por Dios santo, que disparate mayúsculo. Esos sí que son otros datos. Habría que volver a escribir la historia universal.

Afortunadamente son otros tiempos. Los presidentes de la república ya no pueden andar por ahí diciendo sandeces y esperar a cambio de la población vítores y aplausos, eso los obtendrá de seguro de sus aduladores a sueldo y fanáticos seguidores.

Estamos a favor de que el país se transforme y dejemos atrás tantos actos vergonzantes de opresión y corrupción, pero por caridad del cielo, díganle a AMLO que si va a afirmar algo públicamente se asegure cuando menos de que sea verdad, por aquello de respetar eso de “no mentir”.

Mentir continuamente se convierte en un mal hábito, y de ahí, pasar a ser mitómano hay un solo paso. Vean ustedes cómo está Donald Trump.